POROS ABIERTOS EN PRIMER PLANO

Nadie piense que rebajamos el nivel de exigencia de este blog. Ocurre simplemente que aceptamos lo pertinente de responder a las acuciantes preguntas acerca de los poros abiertos. Realmente es motivo de consulta al dermatólogo, y de búsqueda por los mares de internet, la preocupación por los poros. Y por supuesto que hablaremos aquí de recomendaciones, tratamientos y técnicas para mejorar los poros dilatados en Santander; es lo que espera el que haya llegado a esta entrada. Pero priorizo, entre todas las cuestiones, una que no suelen plantearse quienes se preocupan por este problema. La pregunta fundamental: por qué nos importan los poros abiertos. Creo que van a sorprender algunas respuestas.

Más concretamente, la cuestión clave es por qué nos importa ver los poros. Lo que importa es ver, y por ello será una película actualmente en cartelera, The Guilty, la que nos da pie para hablar de la representación en cine de los poros dilatados de la cara. Pienso que el cine ha determinado en gran medida la formación de una idea de piel deseable. Y cuando la preocupación por el aspecto de la piel desliza el campo de la medicina hacia el ámbito sociocultural, conviene que repensemos los poros desde la imagen de la piel que es difundida por los distintos medios tecnológicos.

¿Qué son los poros de la piel?

La piel tiene millones de poros, que contienen un folículo piloso, y glándulas sebáceas productoras del sebo la protege. Unos 20.000 poros están en la cara. Se trata de pequeñas depresiones, más que verdaderas aperturas de la piel, y pueden contener uno o varios orificios que permiten el paso del sebo protector. Las glándulas sebáceas de la cara, tronco e ingles son más abundantes y esto puede ser la razón de que los poros de la cara puedan parecer más grandes que los de otras zonas. Existe otro tipo de poros en la piel, las aperturas de las glándulas sudoríparas, pero estas no son visibles a simple vista.

¿Por qué hay poros abiertos?

Se trata de una expresión común, pero incorrecta. En realidad todos los poros están abiertos. Sería mejor llamarlos poros grandes. Los factores que favorecen la presencia de poros grandes son un mayor volumen del folículo piloso, una disminución de la elasticidad alrededor de los poros, y, quizá, un exceso de producción de sebo (1). El envejecimiento, el daño solar y los factores hormonales también cambian el tamaño de los poros.

1- Lee SJ, Seok J, Jeong SY, Park KY, LI K, Seo SJ. Facial Pores: Definition, Causes, and Treatment Options. Dermatol Surg. 2016, 42 (3): 277-85

¿Quiénes tienen poros dilatados o grandes?

En la presencia de poros abiertos influyen fundamentalmente las características genéticas, y existen diferencias étnicas. En algunos estudios son  los chinos quienes tienen poros más pequeños y menor densidad de ellos. (2). En cuanto al sexo, aunque en los hombres hay mayor producción de sebo, la prevalencia de poros grandes es menor.

La edad influye menos, aunque se sabe que la frecuencia de los poros abiertos aumenta entre los 18 y los 40 años y luego se estabiliza (3).

2- Flament F, Francois G, Qiu H, Ye C, Hanaya T, Batisse D. Facial skin pores: a multiethnic study. Clin Cosmet Investig Dermatol. 2015; 8: 85-93

3- Roh M, Han M, Kim D, Chung K. Sebum ouput as a factor contributing to the size of facial pores. Br J Dermatol. 2006;155(5):890–894.

¿Qué problema causan los poros grandes?

El poro abierto no es un problema de salud, solamente se trata de una preocupación de tipo cosmético para las personas a las que no les gusta la apariencia que dan a su piel. El poro será más visible si, además, está obstruido por la mezcla de células muertas y oxidación de sebo.

Existe un problema distinto, pero muchas veces coincidente, que es la formación de comedones en las personas con acné. En el acné la obstrucción de los conductos forma parte de las causas de la enfermedad.

¿Por qué nos preocupan tanto los poros abiertos en la cara?

Ciertamente hay preocupación por eliminar los poros dilatados. En una encuesta realizada por Harris Poll a 2.4228 mujeres en Estados Unidos, con representación de todas los grupos étnicos, el 45% deseaba reducir el tamaño de sus poros de la cara. Y al 28% le preocupaba más el tamaño de los poros que la presencia de arrugas.

Nos encontramos ante una preocupación estética por la imagen propia; más adelante veremos cómo las imágenes de la piel que se difunden condiciona nuestros deseos de un tipo de piel. El principal propósito que deberíamos promover es evitar que se llegue a la preocupación obsesiva por los poros abiertos. En equivalencia al problema de la anorexia nerviosa, se ha llegado a hablar de porexia.

Será bueno pesar que los poros dan textura a la piel. Como escribió Ray Bradbury en Fahrenheit 451, calidad significa textura, y los poros de la piel, o de los libros, dan textura a la vida.

Cuantos más poros, más detalles de la vida fielmente registrados por centímetro cuadrado tendrás (Ray Bradbury, Fahrenheit 451)

¿Se pueden cerrar los poros?

Los poros no pueden abrirse ni cerrarse, aunque algunas cosas podemos hacer para mejorar su apariencia. Lo que se quiere decir con la expresión “abrir los poros” es una superficial limpieza de impurezas, lo que puede dar la imagen de que hayan reducido su tamaño.

Conviene decir que la apariencia de la piel es imperfecta por naturaleza. O de otra manera, la perfección de la piel, como la de otros órganos, no tiene que ver con su apariencia.

En rigor, decir “piel perfecta” es un oxímoron.

¿Cómo cerrar los poros abiertos de la cara?

No existen soluciones rápidas ni sencillas para “cerrar” los poros (mejor que pensar en eliminar los poros abiertos será lograr que sean menos visibles). Deberíamos fijar como punto de partida de nuestras expectativas el que uno no puede cambiar las características de su piel que son heredades. Aquí mencionaremos las acciones cotidianas que disponemos para conseguir mejorías adaptadas a cada tipo de piel.

Creo que las acciones diarias recomendadas como cuidados para los poros dilatados son estas:

Limpieza:

Emplear un producto suave. No abusar del lavado de la cara. Dos veces diarias pueden bastar.

La hidratación

Excepto que el dermatólogo lo contraindique por otros problemas, la hidratación es conveniente, incluso en pieles grasas. Se deben emplear hidratantes no comedogénicos, que no obstruyan los poros

La fotoprotección

Los protectores solares también son recomendables en esta condición. El propósito es intentar evitar que el daño de la acción solar en el tejido conectivo haga más visibles los poros. Es recomendable que en este caso los fotoprotectores sean ligeros.

El maquillaje

Es preferible una base líquida a las cremas. Mejor emplear el maquillaje solamente en ocasiones concretas. Existen bases de maquillaje con ácido salicílico, que podrían ser utilidad para algunos casos de poros abiertos.

La exfoliación

Los procedimientos no médicos que vulgarmente se llaman “limpieza de cutis” resultan insuficientes para una depuración efectiva, pero su uso frecuente puede causar efectos adversos.

Puede ser más conveniente la aplicación de productos exfoliantes de efecto controlado, para su uso diario. Para cada caso se elegirá entre los retinoides, los alfa hidroxiácidos o los beta hidroxiácidos. En cuanto a estos últimos, el ácido salicílico ayuda a eliminar la obstrucción de los conductos y a controlar la secreción.

Remedios populares

El vapor, las mascarillas pueden mejorar algunos puntos negros. Pero su efecto es solo por un breve tiempo.

 

¿Cuáles son las técnicas avanzadas que puede emplear el dermatólogo en la consulta para el tratamiento de los poros abiertos?

Entre las intervenciones de tratamiento que aplicamos en nuestra clínica de dermatología podemos citar:

Dermoabrasión

La dermoabrasión controlada, mediante distintas técnicas, consigue mejorar la apariencia de la piel con poros. Es un procedimiento que empleamos en nuestra consulta. Entre las claves para realizar una cuidadosa dermoabrasión, están la acertada elección del método, la intensidad y la frecuencia de aplicación.

Pueden ser precisas de dos a cuatro sesiones, separadas por  6 semanas. Este procedimiento consigue efectos constatables, y su acción es conlleva una eficacia que no podría conseguir las llamadas “limpiezas” de cutis.

Técnica CROSS

Empleamos una modificación de la técnica de reconstrucción química de cicatrices (CROSS) para algunos casos de poros dilatados

Remodelado del colágeno

También disponemos en la consulta de técnicas de remodelado del colágeno cutáneo con inducción mediante microagujas. Estas técnicas  han demostrado efectividad para reducir los poros más grandes, al igual que ocurre con las cicatrices de acné (4, 5).

4- Tina S. Alster, MD and Paul M. Graham, DO. Microneedling: A Review and Practical Guide.Dermatol Surg 2018; 44 (3):397-404.

5- Angela Hou; Brandon Cohen; Adele Haimovic; Nada Elbuluk. Microneedling: A Comprehensive Review. Dermatologic Surgery. 2017; 43(3):321–339, MAR 2017

 

Puesto que la cuestión es ver o no ver ¿Cómo hacer que no se vean los poros abiertos?

Será un problema de óptica, lograr que no se vean los poros. Es fácil entender que los tres elementos que intervienen en la captación óptica de la imagen de la piel son: la propia piel, la luz, y el receptor (el ojo o la cámara que registra). Podemos influir en los tres elementos para que los poros abiertos sean menos visibles:

Poros abiertos. Elementos básicos de la óptica

La visión de los poros abiertos. Los tres elementos

  1. Algunas características de la luz harán que se noten menos los poros. Podemos modificar (suavizar) la luz del entorno, o emplear filtros al captar la imagen. Más tramposo es el retoque fotográfico posterior de la imagen obtenida (pero lo más habitual en las fotos de consumo que se nos ofrecen por los medios de comunicación).
  2. En cuanto al receptor, la distinta sensibilidad de la película fotográfica, de cine o los sensores de las cámaras digitales confiere características muy distintas a la captación de la piel y sus poros.
  3. Además (y en relación directa con los dos anteriores), la piel puede maquillarse.

La historia de la fotografía podría recapitularse como la pugna entre dos imperativos diferentes: el embellecimiento […] y la veracidad… (Susan Sontag. Sobre la fotografía)

 

¿Qué tiene que ver el cine con los poros abiertos? ¿Por qué no suelen verse los poros de la piel en el cine?

Veremos que la invención de las técnicas de reproducción de la imagen influyó en la preferencia estética por una piel sin poros. La piel ha sido captada en registros sensibles a la luz desde que se inventó la fotografía, posteriormente se pudo ver la piel humana en cine y televisión y, por último, mediante cámaras digitales. Cada una de esas tecnologías ha condicionado los gustos sociales. Pero si las cámaras y medios digitales son los que han llegado a ser de uso generalizado para una difusión barata de las imágenes, la mayor influencia en las preferencias estéticas de un tipo de cutis ha sido la del cine.

Me sorprende que lo que voy a decir, yo no conozco que se haya tratado con anterioridad: la preferencia de una piel sin poros fue determinada como resultado de la evolución de las primeras técnicas cinematográficas. Técnicas que, lógicamente, implicaban la interacción de los tres elementos de la pregunta anterior (en el cine el tipo de película empleada condiciona un tipo de luz y un maquillaje distinto.)

La sensibilidad a la luz de las primeras películas y la piel

Las primeras películas de cine mudo eran ortocromáticas (poco sensibles al amarillo y rojo del espectro de luz visible) y el rodaje precisaba luz natural o una intensa iluminación (lámparas de arco o lámparas de mercurio Cooper-Hewitt). El tipo de película ortocromática obligaba a emplear un denso maquillaje para que la piel no apareciese oscura. Y este maquillaje daba a los primeros actores un resultado de piel homogénea e indistinguible.

Como las modas tienen un carácter epidémico, cuando el público de los primeros años del cine, fascinado por las estrellas, desarrolló un gusto por la piel “perfecta”, pronto se generalizó la intolerancia social a los poros y otras imperfecciones de la piel. Curiosamente, el denso maquillaje causaba acné a los actores (y las potentes lámparas lesiones oculares). Bonita paradoja, que los espectadores se vean movidos a desear la piel que ven en los actores, aunque en realidad éstos padezcan problemas de piel mucho peores que los de ellos.

Mayor sensibilidad y perfeccionamiento del maquillaje

No fue hasta mediados de los años 20 que se fue imponiendo rodar con otro tipo de película que captaba todos los colores del espectro (convertidos en una amplia gama de grises): la película pancromática. La iluminación para estas películas también cambió, implantándose un nuevo estándar mediante lámparas incandescentes (Mazda), que exigió un nuevo tipo de maquillaje. Sería Max Factor quien más intervino en las innovaciones de maquillaje para el cine en esta etapa, y luego su gran habilidad para el marketing consiguió generalizar el consumo de sus productos y la aceptación social del maquillaje. Históricamente, si exceptuamos al antiguo Egipto y alguna otra excepción, el maquillaje nunca fue socialmente tolerado; hasta que se produjo el influjo social del cine. Quizá, sin haber existido la inigualable influencia social de las películas, las preocupaciones de tipo estético por la piel y el cabello serían otras.

Los posteriores avances técnicos no produjeron un cambio tan drástico en las ideas del público sobre la piel: ni el cine en color, ni la televisión, ni siquiera las pantallas en dispositivos móviles. Fue la inigualable influencia social de las películas en las primeras décadas del siglo XX, la que determinó un canon estético para la piel.

Sobre los poros abiertos y la evolución del cine y el maquillaje

Piel sin poros. Del cine a la costumbres sociales por los tres elementos.

 

¿Hay películas con protagonismo de los poros de la piel?

Gustav Möller y un grupo de jóvenes talentos del cine danés son responsables de la película The guilty. Con un bajo presupuesto han realizado un thriller que ha causado sensación en el público (Sundance incluído) y buenas críticas. La película se desarrolla en tiempo real, por la noche, en un call center de emergencias. Un policía (Jakob Cedergren) con problemas disciplinarios luchará contra el reloj para salvar a una mujer secuestrada; un esfuerzo sostenido solo mediante llamadas telefónicas. Toda la acción que vemos transcurre en el call center y el protagonista (el actor Jakob Cedergren) es casi el único actor que vemos.

Poros abiertos en primerísimo plano dermatología y cineEs casi el único actor, y es su piel muchas veces lo único que vemos, con sus poros (abiertos o no). Podemos elucubrar que si en las películas se generalizase una tendencia a mostrar, de cerca y prolongadamente, la piel de los actores, podría acostumbrarse el público a valorar más la textura de la piel, sin idealizar modelos cutáneos irreales.

Una película autolimitada

La película no es original en ninguno de los aspectos que suelen destacarse. Ya otras películas (Locke, de Steven Night, de 2013) funcionaban, incluso mejor, mediante una frenética acción de llamadas telefónicas. Y tampoco es novedad la austera limitación de espacio, tiempo y acción. Aunque es un gran acierto, está lejos de resultar novedoso el predominio en la película de primeros y primerísimos primeros planos. El cultivo del primer plano ya dio su más alta expresión en el “Gran” Danés (en la siguiente pregunta hablamos de Dreyer), que fue muy anterior a los westerns de Leone.

Beneficia a The Guilty la imposición de unos límites concretos, pero sin “dogmatismos”. Desde luego, se trata de una película muy alejada de las normas dogma danesas de hace veinte años. Sus límites son los de un minimalismo de tiempo y espacio, pero abundan los artificios cinematográficos, como el elaboradísimo empleo del sonido que facilita la digestión de tanto fuera de campo.

La piel, límite visible

Es la visión cercana de la piel la característica de esta película que nos interesa aquí. Quizá se intuye la influencia de una generación acostumbrada a ver las caras muy de cerca, en pequeñas pantallas, y que muchas veces consume las películas en dispositivos móviles. En The Guilty se ha buscado un procedimiento que permite que cuando el foco de interés se pone en una acción que no vemos, pero escuchamos que sucede al otro lado de la línea telefónica, la película nos induce a ver la historia sobre la piel del protagonista. En realidad visualizamos mentalmente una acción mientras lo que vemos es la piel del rostro del protagonista. Con los planos cercanos, el filme se sitúa visualmente en un territorio cutáneo del que no saldrá.

Encontramos una película construída desde el menor de los elementos (el poro de la piel), y desde la soledad de una persona, con intención de contrastar la simplicidad de lo que vemos con la creciente complejidad de la historia. La piel como barrera entre lo que se ve y lo que sucede. Suspendidos de la película quedan temas sobre la insuficiencia del contacto humano a distancia, la necesidad de conocer más allá de las apariencias de la información obtenida por medios tecnológicos, y también las limitaciones de una persona para prestar ayuda con un esfuerzo individual.

 

¿Qué película con poros abiertos en primer plano hay que ver?

Es decisivo para cada momento de una película la elección del tipo de plano (de menor a mayor cercanía pueden resumirse en plano general, medio y primer plano). En The Guilty se prioriza la abundancia de planos cercanos, hasta llegar al primerísimo primer plano y el primer plano extremo, en el que la imagen de la cara es lo más próxima y la visión de la piel resulta impactante. Las películas que recurren a este plano lo hacen para que visualmente el espectador pueda situarse en la mente del personaje.

No necesitábamos diálogo, ¡teníamos caras!

(Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses)

Pero la gran obra maestra basada en primeros planos es de 1928, La pasión de Juana de Arco, del danés Carl Theodor Dreyer. Supongo que esta película muda es una obligada referencia para los noveles cineastas daneses, pero al comparar las dos, The Guilty nos resulta conservadora y convencional. Dreyer contó una historia bien conocida y documentada históricamente: el proceso y martirio de Juana de Arco en 1431. Pero plasmó la historia como si se tratase de un viaje emocional, que parece situarse fuera de tiempo y lugar, gracias a la abundancia de planos cercanos y la pérdida de referencias generales. Lo deliberado de la rompedora decisión de Dreyer se comprende al pensar que, aunque los productores habían gastado un dineral en decorados, Dreyer optó por no mostrar más que las imágenes cercanas en las que no aparecían aquellos.

Poros abiertos en primer plano dermatología en La Pasíón de Juana de Arco

Humanización de la piel

Digamos que con esta película los poros de la cara irrumpieron en el cine. La pasión de Juana de Arco se rodó con filme pancromático, pero Dreyer decidió no maquillar a los actores. Como este tipo de película es sensible a un mayor espectro de luz, se pudo captar los poros de la piel y todas las peculiaridades cutáneas de los personajes (arrugas, nevus, pelos…). El resultado puede calificarse como una auténtica glorificación de la piel. Y aunque hay una contraposición entre las ásperas caras de sus inquisidores con la joven piel de Juana (la actriz Maria Falconetti), también la cara de la protagonista se muestra desnuda a la luz (que quizá haya que escribir con mayúscula). Así se superaba el convencionalismo del embellecimiento cosmético de la protagonista y se destacaba su humanidad.

Poros abiertos en primer plano. Dermatología en La Pasión de Juana de Arco. Falconetti

La película, silente y sin música, confiere a la piel una significación mucho mayor que en la otra película que hemos tratado. Si en The Guilty los poros de la piel solo son un recurso expresivo, para impulsar la historia que escuchamos que está sucediendo, en La Pasión de Juana de Arco la interacción entre la piel de los distintos personajes es, en sí misma, la historia.

Nada en el mundo puede compararse al rostro humano. Es una tierra que uno no puede nunca cansarse de explorar[…]contemplar la expresión de una cara sensible bajo el misterioso poder de la inspiración. Verla animada desde el interior, y convertirse en poesía.

Carl Theodor Dreyer. Pensamientos sobre mi oficio.

 

 

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