Contra el Coronavirus en una infografía
- Porque libramos un combate que requiere la acción de todos, queremos que el llamamiento a la lucha tenga la máxima difusión. Así, parece indispensable divulgar mensajes directos con información...
Dermatólogo. Alergólogo. Estética-----Igualatorio--C/Castilla 10, Bajo. Santander, Cantabria. PIDA CITA


Todos tenemos cicatrices. Marcas que nos deja la vida y que tanto pueden determinar la historia de una persona. Para prevenir, en lo posible, el riesgo de cicatrices hace falta saber algunas cosas. Traemos este tema con razón de la película El Cautivo, donde vemos las cicatrices en el hombro y el brazo de Cervantes. Esto nos motiva para hablar del riesgo de cicatrices en las heridas, aunque no tengan la severidad de las lesiones complejas por arma de fuego.
de la dicha batalla naval salió herido de dos arcabuzazos en el pecho y en una mano, de que quedó estropeado de la dicha mano.
Información general de Miguel de Cervantes Saavedra, y representación de sus méritos y servicios (1)
Las tres heridas de Cervantes indican lo encarnizadamente sangrienta que fue la batalla de Lepanto, en la que fueron heridos incluso los dos comandantes de cada ejercito: Don Juan de Austria, hermano del rey Felipe II, al mando de la coalición cristiana recibió tres heridas y Ali Pashá, máximo comandante de los turcos, fue muerto en la batalla.
El arcabuz, primera arma de fuego empleada de forma masiva, supuso una revolución militar, que cambió el paradigma de la guerra. La preponderancia de las armas de fuego también causó una conmoción cultural, dejando obsoletos los ideales caballerescos. Y las heridas de arcabuz en Cervantes a los 24 años le dejaron secuelas y cicatrices permanentes que cambiaron una biografía, y con ella la literatura universal.
Luego hablamos de la película El Cautivo y de Cervantes, pero primero diremos algunas cosas sobre el riesgo de cicatrices en la piel.
Reconocemos que el proceso de reparación de la piel dañada es una reparación, que no una regeneración. Pues a diferencia de la piel dañada en el feto o en los anfibios que sí la regeneran, el resultado de la cicatrización será una piel distinta a la que había previamente al daño. El tejido cicatricial carece de pelos y glándulas y no consigue la flexibilidad ni la resistencia de la piel que le rodea. Así, la prevención de cicatrices (una zona con piel distinta) después de una herida bastante profunda no será posible, pero sí se puede conseguir que el resultado final sea mejor.
Pueden distinguirse tres fases en la cicatrización:
El correcto cuidado de la herida supone la mejor prevención del riesgo de cicatrices.
Los cuidados se han de adaptar al tipo de herida (sea traumática, quirúrgica, quemadura…). Las siguientes son normas generales para las heridas traumáticas y las quirúrgicas (2):
Limpiar y eliminar cuerpos extraños.
Desinfectar
Cubrir la herida y valorar si precisa sutura (una sutura primaria se debe realizar no más tarde de las primeras 18 horas, o las primeras 24 en el caso de heridas en la cara).
Valorar si precisa tomarse un antibiótico en algunos casos.
Mantener limpia la herida y realizar las curas según el tipo de herida (consultar con un profesional). Como desinfectantes sirven la clorhexidina acuosa y la povidona yodada; evitar el agua oxigenada o el alcohol.
Mantener la humedad con vaselina estéril. NO poner otras cremas.
No mojar la herida (excepto para realizar las curas).
Evitar manipular la herida (no tocarla, no rascarla). Evitar la extensión o tensión.
Para el caso de las ulceraciones hay distintos tipos de apósitos para cubrirlas. Consultar con un profesional.
Evitar el exceso de tensión en la zona de la herida
Reduce la exposición solar (emplear fotoprotectores o llevar la herida cubierta)
Mantener la hidratación local: con ungüentos, pasados los primeros 21 días o apósitos silicona.
Mantener una dieta variada, que proporcione todos los nutrientes.
Evitar la tensión en la zona herida.
Reposa pero sin inmovilidad (conviene un ejercicio moderado, evitando tensionar la herida).
Protege la herida de la exposición solar
No fumar (el tabaco altera el proceso).

Solo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible
(Unamuno. Vida de Don Quijote y Sancho)
Parece que Amenábar tiene muy claro que a estas alturas no va a intentar cambiar la historia del cine. La senda del cineasta competente, que evita los riesgos, ya la había tomado. Ciertamente, sus últimas películas, logradas con mayor o menor acierto, cuentan con un mecanismo efectivo: guiones sólidos (aunque añoran a Mateo Gil) facturados con profesionalismo encomiable. La cinefilia torcerá el gesto, pero creo que con Amenábar nos tendremos que limitar a discutir argumentos y apuntes temáticos, lo demás poco importa.
Vamos con su argumento. El Cautivo ha dado lugar a una conversación colateral a la película. Una polémica que podría clasificarse dentro de esas que llaman de “apropiación”: la legitimidad de reclamar a una figura prestigiosa para la condición propia y para el colectivo al que uno dice pertenecer (vamos, arrimar el ascua a su sardina). En este caso es una polémica biográfica sobre Cervantes que deviene en garrulidad y en garrulismo cuando se saca de los ámbitos académicos, donde las incógnitas en su biografía solo habían tenido entretenidos hasta ahora a los cervantistas (los discutidos antecedentes judíos del autor, los líos sentimentales y familiares…) Pero no sabíamos que preocupasen a las hordas de Twitter.
Aunque en las biografías de autores clásicos hay grandes vacíos, los datos ciertos en la de Cervantes son abundantes, y no facilitan mucho la tesis de una supuesta homosexualidad (3). Y en cuanto a una relación consentida con el bajá de Argel durante su cautiverio, desde el punto de vista histórico más que embeleco es disparate (4, 5). Pero la historiografía no es un freno para las otras musas, tendremos que respetar al cineasta su libertad para completar los hechos conocidos con otros de su imaginación, faltaría más.
Y aquí entramos en el meollo de la película El Cautivo: el cruce de la realidad con la imaginación; esto le debería sonar un poco a todo el que haya catado la obra de Cervantes. Pero parece que ni siquiera los que han visto la película, que son minoría entre los que hablan de ella, centran bien el foco. Si la apropiación de Cervantes para una orientación sexual era una tentación (que Amenábar ha resistido en parte, dejando abierta la posibilidad de interpretaciones que no lo sitúen de forma definitiva como uno de los suyos), hay otra apropiación en la película que resulta central: señalar a Cervantes entre los suyos, pero como contador de historias. Evidentemente esto no es ninguna apropiación, al arte de narrar ya pertenecía el autor de la más alta creación narrativa. Amenabar parece querer honrarse en tenerle en la comunidad de narradores. Y con Cervantes quiere compartir los peligros de un narrador.
El espectador ecuánime encontrará que este es el eje temático de la película, y no otro. Un honestísimo entretenimiento (como dice el título de las Novelas Ejemplares) que desarrolla la compleja relación entre realidad y ficción. Es histórico que Cervantes aprendió voluntariamente a afrontar el peligro desde que empezó su carrera militar en Italia (“Italia mi ventura”, decían los soldados de los tercios españoles), y luego una vida como gestión de riesgos le condujo a la aventura de la literatura y de la narración, su verdadero plan de fuga. Y mucho arriesgó al explorar la ficción dentro de la vida, la vida dentro de la ficción y la ficción dentro de la ficción. Es ahí donde quiere situarse la película El Cautivo.
El guión de Amenábar destaca por hallazgos de metaficción, que es precisamente elemento fundamental del Quijote. Entendemos que Amenabar como narrador asume riesgos narrativos, como también lo hace el personaje de Cervantes en su película. Y el primer riesgo de una historia está en que no guste al oyente-lector-espectador lo que se cuenta, pero los riesgos pueden ser mayores. Aquí veremos que el mejor de nuestros narradores arriesgaba mucho con sus historias, arriesgaba la vida; a lo Sherezade. Además, en un tercer nivel, asumen riesgos los personajes de las historias que cuenta Cervantes (el Cervantes prota de la película y el real, que nos contó la novela del capitán cautivo en tres capítulos de su Quijote (6)). Personajes que también son narradores de sucesos que impulsan peligrosamente sus argumentos.
Pues existen peligros en el mecanismo de una narración. Y estos se multiplican cuando hay narración dentro de la narración. Sabemos que hay hechos demostrados, historia, y hay imaginación (que en español da lugar a la otra acepción de la misma palabra, historia). Y si las historias con base en la historia aceptan unos riesgos específicos para mantener la suspensión de la incredulidad, el peligro de inconsistencia es mayor con las historias con base en la historia y que llevan dentro otras historias. Así, recursivamente, El Cautivo muestra cómo Cervantes se esforzaba en ese elemento de la ficción, la credibilidad. Pues le vemos satisfacer a sus oyentes, tanto sus compañeros de cautiverio como al bajá, cuando le destacan los fallos de verosimilitud que encuentran en sus historias.
También Amenábar ha controlado varios riesgos en su ficción. Ha valorado que, por una parte, no podía dejar a la imaginación desbocada (históricamente no hay duda de que Cervantes ansiaba liberarse de su cautiverio y lo logró), y que por otra parte no podía caer en el panfleto: vemos que el ingrediente anticristiano de la película queda moderado por la introducción de curas “buenos”, además del cura malo. Y uno de aquellos (que es un personaje histórico, como lo son la mayoría de los que aparecen en la película) se gana nuestras simpatías desde el principio, y termina con un determinante gesto quijotesco.
Así, una ecuación con dos inciertos términos en relación siempre variable, realidad e ilusión, es igual a la narración. Aunque no hay fórmula segura; el riesgo hace al narrador. El Cautivo nos señala que en las experiencias de su cautiverio en Argel, como en el resto de las cicatrices de su vida, está la cantera con la que Cervantes edificará una obra. Y que precisamente extremando los riesgos de la imaginación es como conseguirá que esa construcción sea la más alta creación que vieron los siglos.
Pero la narración no es solamente una trama, ni en la literatura ni en el cine. Y en esta película que hemos tratado, el riesgo que asume en su argumento puede salir con bien pero, ya dijimos, cinematográficamente Amenábar se niega a asumir ningún otro. Y ahí sí rehúye al Príncipe de los Ingenios.
¿Cuál es el modelo para estudiar medicina?: lee El Quijote
(Thomas Sydenham. 1624-1689)
En este blog alguna vez nos hemos aventurado en esa pulsión de la “apropiación” para destacar una presencia de la medicina en historias o figuras en las que parecería sorprendente. Incluso hemos especulado con hipótesis aparentemente inverosímiles y que apenas han entrado en consideración de los historiadores, como una Cleopatra médica. Puede que sea mera especulación, pero para ella nos gusta tomar en consideración datos que son históricos aunque no sean concluyentes.
Un hombre del Renacimiento, Cervantes fue soldado y escritor. Pero ¿Cervantes médico? Sabemos que Miguel de Cervantes era hijo de un cirujano, Rodrigo Cervantes (en aquel tiempo era este un oficio de inferior consideración que el de médico). Resulta lógico pensar que Cervantes hijo recibió alguna formación médica.
Aunque poco se sabe de sus primeros años de educación (7), es evidente que el despierto joven tuvo que conocer bien la profesión paterna, que frecuentemente era hereditaria y, sin duda, algo aprendió de sus fundamentos. Se han destacado los buenos conocimientos de la medicina de su tiempo que revelan las obras de Cervantes (8) (incluso sus conocimientos de dermatología). Además, se conoce que entre los queridos libros de su biblioteca había textos importantes de la medicina (en El Quijote menciona, entre otros, la versión de Andrés Laguna del Dioscórides (9)) y probablemente heredó los libros de su padre. Hay quien ha llegado a afirmar que Cervantes fue medico algún tiempo (10).
Pero con los datos existentes actualmente no podremos llegar tan lejos. Hemos de refrenarnos, resistir la tentación de rellenar con hipótesis las lagunas en la biografía de Cervantes. La única conclusión indiscutible para esta conjetura, y para las figuraciones de la película antes comentada, es que un creador va formándose por las cicatrices de la vida. Y entre esas cicatrices podemos considerar a los conocimientos adquiridos en su juventud, tanto como las de los arcabuzazos recibidos en la piel.
(1) Información general de Miguel de Cervantes Saavedra, y representación de sus méritos y servicios, sobre que se le haga merced, atento a las causas que se refieren de uno de los oficios que pide, vacantes en Indias (1578)
(2) Actualización en el manejo de heridas. Cirugía Plástica 2021; 31 (3): 124-13
https://www.medigraphic.com/pdfs/cplast/cp-2021/cp213g.pdf
(3) Eisenberg D. La supuesta homosexualidad de Cervantes. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
(4) Sánchez, Alberto. Revisión del cautiverio cervantino en Argel. Cervantes : Bulletin of the Cervantes Society of America. Volume XVII, Number 1, Spring 1997. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
(5) Alvar A. Cervantes. La verdad del hombre a través de sus documentos. 1 ed. Madrid: La Esfera de los Libros; 2025: 84-120
(6) Quijote I, 39, 40 y 41
(7) Riquer M de. Para leer a Cervantes. 1 ed. Barcelona: El Acantilado; 2003: 35-39
(8) Montes-Santiago J. Miguel de Cervantes: saberes médicos, enfermedades y muerte. An. Med. Interna (Madrid) vol.22 n.6 Jun. 2005
(9) Quijote I, 18
(10) Villechauvaix J. Cervantes, malade et médecin (1898). Citado en Simini B. Miguel de Cervantes, hydropsy, and Thomas Sydenham. BMJ 2001; 323:1293.