Rutina de cuidado de la piel
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Quien no comprende que la vida es una repetición, y que esta constituye la belleza de la vida, está juzgado

S. Kierkegaard

Me doy el gusto de empezar así una entrada dedicada a la aparentemente frívola preocupación por las rutinas de cuidado de la piel. Pues coincidiremos con el bueno de Søren en vislumbrar una profunda clave existencial en la repetición de actos y gestos cotidianos. Incluso los realizados sobre nuestra parte más superficial.cartel película paterson comparada con las rutinas en dermatología

Traemos este tema después de haber visto una gran película de reciente estreno: Paterson, de Jim Jarmusch. No tiene una relación directa con la dermatología, pero esta película contempla de manera poética la repetición de rutinas cotidianas del ser humano: vida y poesía escritas en la rutina, la reiteración, el retorno. Y en este contexto nos conciernen plenamente las rutinas de cuidados de salud y estética de la piel; ritos diarios en la desigual batalla contra el tiempo. Publiqué esta reseña acerca de la película Paterson, y ahora trataremos aquí el día a día de la rutina de cuidado de la piel más sencilla.

PRODUCTOS DE CUIDADO DE LA PIEL

Intentaremos simplificar al máximo el universo de los productos de cuidado de la piel. Aunque existen múltiples modificaciones para cada uno, los tres grupos básicos de productos de uso diario para la piel son estos tres:

  • A- Limpiadores:

    • Son productos destinados a eliminar de la piel la grasa, células descamadas, suciedad ambiental y microorganismos.
    • Hay que decir es que el agua es en sí misma un “producto” de cuidado (puede considerarse un cosmeceutico) y tiene gran influencia en la estructura y función de la epidermis. Su uso debe ser cuidadoso.
    • Los productos limpiadores deberían dejar intacta la barrera lipídica intercelular y no alcalinizar en exceso la piel. El pH de la piel es 5,4 y los jabones lo aumentan: alcalinizan la piel.
    • Aunque es evidente que el invento del jabón constituye uno de los mayores avances para la salud humana, la mayor o menor frecuencia de su uso puede ser causa de problemas cutáneos. La industria ha buscado conseguir un tipo de producto limpiador para cada necesidad, pero básicamente podemos dividir los limpiadores en:
      • Jabones: sal de ácidos grasos con pH de 9 a 10
      • Detergentes sintéticos (Syndets): LImpiadores de belleza o para pieles con distintos problemas. Contienen menos de 10% de jabón. pH de 5,5 a 7
      • Limpiadores con jabón alcalino al que se añaden agentes activos (microbicidas) de superficie
      • Productos no espumantes. Con poco o ningún detergente, se pretende con ellos minimizar la alteración de la barrera cutánea que produce el jabón (que puede medirse en laboratorio como pérdida de agua transepidérmica). Pueden emplear disolventes oleosos (leches limpiadoras) o alcohólicos (tónicos). También son no espumantes las aguas micelares.
    • Muchos productos limpiadores intentan buscar una característica especial, mediante aditivos: fragancias, espumantes y bactericidas. Existen limpiadores corporales  con ingredientes lipofílicos e hidrofílicos, limpiadores sin lípidos y no espumantes, otros con elementos que pretenden exfoliar en pieles…
  • B- Hidratantes

    • Hidratante es un término equívoco, pues estos productos no introducen agua a la piel, sino que retardan su pérdida. Pretenden ayudar a mantener en el estrato córneo el contenido óptimo de agua (10 a 30%).
    • Los dos maneras de conseguir la hidratación cutánea son:
      • La hidratación oclusiva, que previene la pérdida de agua por evaporación al ambiente mediante una sustancia grasa aplicada a la piel
      • Los humectantes: sustancias que atraen la humedad (principalmente desde la dermis): glicerina, lactato sódico, urea, propilenglicol, sorbitol, ácido hialurónico…)
    • Ambos procedimientos suelen asociarse. Los procesos que se pretenden para rehidratar la piel son: promover la reparación de la barrera cutánea, modificar el coeficiente de hidratación en superficie, promover la difusión dermo-epidérmica de humedad y la síntesis de lípidos intercelulares
    • Conviene elegir bien el hidratante más adecuado a cada tipo de piel.
    • Excede al propósito de este artículo extendernos acerca de los ingredientes contra el envejecimiento que pueden contener los hidratantes, los serum y otros productos.
    • Los productos astringentes o tónicos se emplean para corregir los defectos del limpiador o mejorar el efecto del hidratante y pueden emplearse después del limpiador y antes del hidratante. No los incluímos en una rutina básica.
  • C- Fotoprotectores

    • Aunque la ropa y las gorras y sombreros son excelentes fotoprotectores, la cara precisa cremas que bloqueen la acción nociva de la radiación ultravioleta que procede de nuestro sol. En el espectro de radiación que nos llega del sol la radiación ultravioleta B (UVB) y la ultravioleta A (UVA) son las más dañinas.
    • Dos son los peligros de los que nos defienden los fotoprotectores: por una parte la radiación ultravioleta acelera el envejecimiento cutáneo, y por otra, la ultravioleta en el espectro B (UVB) es un carcinógeno bien reconocido.
    • Los productos fotoprotectores son graduados mediante el Factor de Protección Solar (FPS) que es el índice que nos orienta del tiempo que puede exponerse la piel al sol sin riesgo de quemadura en comparación con la piel no protegida (protección frente a UVB). El FPS supone una medida que no debe entenderse de forma lineal: un factor 40 no protege el doble que uno de 20, y los productos por encima de 30 incrementan la protección poco más que los de 30.
    • Los fotoprotectores actúan gracias a moléculas que bloquean la acción de la radiación ultravioleta y pueden ser de dos tipos:
      • Fotoprotectores químicos: contienen moléculas que penetran en la piel y que absorben los fotones de la luz mediante una reacción fotoquímica que impide que llegue a dañar la piel
      • Fotoprotectores físicos que contienen partículas de polvo mineral inerte que reflejan la luz que llega a la piel.

CONSEJOS PARA UNA RUTINA DE CUIDADO DE LA PIEL

No vamos a recomendar una complicada rutina de cuidados diarios en múltiples pasos. Aquí explicamos lo más básico, pero muchos casos de piel con alguna patología tendrán necesidades especiales. Así, aunque habrá personas que precisen modificar este esquema, nuestro plan diario más simple incluye solamente tres actividades sobre la piel. Y son precisamente los tres tipos de productos expuestos en el anterior apartado (A, B y C) los que necesitarás para estas tres actividades esenciales: limpiar la piel, hidratarla y protegerla de la radiación solar.

Primero: Limpieza:

Para muchas personas puede ser adecuado lavar la cara dos veces al día (la de la noche será imprescindible si se ha llevado maquillaje). Pero hay tipos de piel, como la piel muy seca o la sensible, para los que lavarlas solamente una vez es suficiente (también mejor por la noche).

Los limpiadores para la cara han de ser suaves, con poco detergente; para el cuerpo sí pueden emplearse jabones. Algunas pieles muy grasas pueden precisar limpiadores que eliminen el exceso de descamación, pero la exfoliación repetida es un cuidado que excede la actividad básica de limpieza y que no trataremos aquí.

Segundo: Hidratación:

La crema hidratante se adaptará a cada tipo de piel. Puede bastar con aplicarla dos veces al día, y en muchos casos servirá el mismo producto para las dos veces.

Hay productos hidratantes que incluyen un factor de protección, aunque suele ser débil (15 a 20), esta protección puede suficiente para el invierno.

La piel con alguna patología requerirá modificar los cuidados de hidratación. En general, lo prudente es emplear muy pocos productos.

Pero conviene moderar las expectativas sobre lo que los productos hidratantes pueden producir. Y habrá que particularizar la hidratación para cada grupo de edad. Por una parte las personas muy jóvenes no suelen precisar hidratación en la cara, y por otra, la piel de los más mayores no debería esperar que ninguna crema haga desaparecer signos como las arrugas. Flaccidez, arrugas o manchas precisarán tratamientos dermatológicos de estética o técnicas de rejuvenecimiento.

Tercero: fotoprotección.

No hay duda de que proteger la piel de la radiación ultravioleta a diario es la medida más efectiva para retrasar los cambios de la piel asociados a la edad. En otra entrada ya dimos los principales consejos de fotoprotección, pues la fotoprotección no solamente se trata de ponerse cremas.

La exposición a la luz natural no debe ser evitada por completo. Un mínimo de exposición de la piel al sol es necesaria, pero en España bastaría con recibir unos 10 minutos diarios en zonas que no sean la cara.

En una rutina de cuidado diario de la piel la aplicación del fotoprotector se debería repetir cada 2 horas si la exposición a la luz persistiese.

Para el invierno y los meses de menor intensidad de luz solar puede servir un factor de protección 15 a 20, que es el que proporcionan algunos hidratantes. Pero para el verano hay que elegir fotoprotectores superiores a 30 y aplicarlos después del hidratante.

Los problemas con los fotoprotectores ocurren en algunos casos de mala tolerancia y, más raramente, de alergia de contacto o de fotosensibilidad. Para algunos tipos de piel deberán elegirse los menos grasos. Hay que saber que los fotoprotectores físicos irritan menos la piel que los químicos.

La fotoprotección para los niños es es aún más necesaria que para los adultos y habrá que educarlos para cuidar todas las medidas de evitación, además de usar fotoprotectores. Los productos fotoprotectores de tipo físico se considera que son los más seguros para los niños.

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Sobre Dr Valentín De Benito

Trabajar en lo que me gusta es un privilegio del que soy consciente. Una coherencia guía mi trayectoria profesional en la dedicación a las enfermedades de la piel. Trayecto que en el ejercicio médico me ha conducido por actividades y lugares diversos, pero unidos en el territorio cutáneo. En esta página web y en su blog el dermatólogo reúne contenidos de interés, de lo epidérmico a lo más interno.

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