Frío en la piel

Chuzos de punta, frío que exfolia, el grajo vuela bajo… O ni vuela. Somos un país Mediterráneo (incluso en el Norte lo somos) y las olas de frío en la piel no son bien recibidas. Estamos peor preparados que otros: una nevada y los de Santander nos quedamos sin comunicación con la Meseta durante días. Pareciera que es más natural el calor que el frío y tendemos a glorificar al verano.

Lo cierto es que ninguno de los extremos de la física son deseables para el organismo, pero podemos recordar que hay enfermedades que mejoran en la época de calor (y sol) y otras que se alivian con el frío. Pues en algunos casos existe para la salud una tendencia estacional, con distinto signo para cada problema. Esto ya lo advirtieron los médicos griegos del siglo quinto antes de Cristo con el aforismo hipocrático: hay complexiones que se adaptan más bien al frío que al calor, y otras al contrario. Quiero reflejar a continuación unos ejemplos de enfermedades que predominan o se agravan más en temporadas frías, frente a otras que lo hacen en las de calor. Una relación de enfermedades dermatológicas o alergias que debería leerse con todas las precauciones posibles. Hablamos ahora en términos muy generales, pero lo habitual es que las siguientes enfermedades que empeoran con el frío mejoren en el verano, y las que se agravan en la época cálida mejoren en invierno.

Frío y calor en dermatología

 

 

 

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