CONSEJOS DE FOTOPROTECCION “FUERA DE TEMPORADA”

Podría parecer que el otoño no es época propicia para que los dermatólogos demos la paliza en nuestro papel de aguafiestas fotoprotector, o de abanderados de una cruzada para la restricción del innegable placer que supone deslizar la radiación lumínica de nuestro satélite por el tegumento cutáneo. Dicho de otra manera, extraña oír hablar de fotoprotección si ya ha pasado el momento de riesgo.

Por ello conviene precisar dos cosas: la primera, que no se trata de impedir ningún placer, ni de chafarle a nadie su gusto, pues la actividades al aire libre son elemento esencial para una vida razonablemente feliz. Pero, por otra parte hay que dejar claro que la protección solar es una recomendación válida para todo el año. Ocurre que muy frecuentemente encontramos razonamientos que para la autodefensa de nuestra salud recurren a la simplificación extrema: así, el problema del polen para los alérgicos se limitaría únicamente a la primavera, únicamente en verano sería cuando se presentase el riesgo ultravioleta, solo en otoño tendríamos la gripe y solo en el invierno los reumatismos. Efectivamente, muy simplificador.

Tampoco se debería caer en otra simplificación: la de no individualizar el consejo fotoprotector. No sirven las mismas instrucciones para las personas sanas que para quienes padecen una enfermedad cutánea. Unas patologías pueden verse perjudicadas por la exposición solar, y estos pacientes tendrán que extremar la protección, pero otras enfermedades de la piel pueden verse beneficiadas por la luz del sol y convendría que en estos otros pacientes la protección fuese más liviana. El dermatólogo te informará sobre tus necesidades, pero los consejos genéricos para una persona sana ya los habíamos expuesto en el decálogo para la fotoprotección.

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